Despertares. 1990. Dirigida por  Penny Marshall. Basada en la novela autobiográfica del mismo nombre escrita por Oliver Sacks. Narra la historia de Malcom Sayer, un neurólogo investigador sin experiencia clínica que se ve obligado a aceptar un trabajo como médico en un centro de enfermos crónicos del Bronx (Nueva York). Allí descubre un grupo de pacientes afectados por un cuadro, el síndrome postencefalitis, que hace que parezcan ausentes de la realidad, aunque reaccionan a ciertos estímulos. Entre ellos elige uno, Leonard Lowe, con el que comienza a experimentar con un nuevo medicamento, la L-dopa. Esta nueva droga lo saca del estado catatónico, por lo que se administra al resto del grupo, con igual resultado. Con la administración continuada del fármaco, este pierde potencia de acción, y poco a poco vuelven a su estado basal.

Tuvo tres nominaciones a los Oscar 1990: mejor película (fue para Bailando con lobos), mejor actor, Robert De Niro (fue para Jeremy Irons por El misterio de Von Bülow) y mejor guión adaptado, Steven Zaillian (fue para Bailando con Lobos).

Cimentada sobre un magnífico guión, la película es un duelo de grandes interpretaciones entre los dos actores principales: Robin Williams (Dr. Sayer) y Robert De Niro (Leonard Lowe). Robin Willliams contiene muy bien su histrionismo habitual e interpreta un papel bastante comedido, muy bien equilibrado con el papel de Robert De Niro, que no cae en la tentación de la sobreactuación y nos lleva desde un paciente asintomático a uno con avanzada sintomatología neurológica (distonías, rigidez, tics,…) de una forma magistral.

Si bueno es el duelo de protagonistas, no es peor el de actrices secundarias, de esas que sólo se ven en el cine americano: Julie Kavner, que interpreta a la enfermera jefa del Hospital, y Ruth Nelson, la madre de Leonard. En especial esta última, que tiene un papel discreto, consigue ocupar la pantalla mucho más allá de una simple secundaria.

Y todo esto se adereza con una magnífica banda sonora, de Randy Newman, nominada a los Grammy 1990. Una gran película.

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