El 25 de octubre de 1906, el Instituto Carolino de Estocolmo comunica oficialmente a Santiago Ramón Y Cajal que ha sido galardonado con el Premio Nobel de Medicina o Fisiología, mediante un telegrama que dice: “Carolinische Institut verleihen Sie Nobelpreis” (“El Instituto Carolino le concede el Premio Nobel”). Inicialmente él piensa que es una broma de sus estudiantes, y no le da mayor importancia. A la mañana siguiente, al leerlo en los periódicos, se convence de que el telegrama es auténtico.

El Premio de Santiago Ramón y Cajal es el único Nobel de ciencias genuina y realmente español. Si bien es cierto que Severo Ochoa también lo recibió (1959), y si bien es cierto que Severo Ochoa es español, el Premio Nobel le fue concedido por sus investigaciones en Estados Unidos, lo que, sin quitarle mérito, sí lo hace un poco menos nuestro.

Santiago Ramón y Cajal, considerado hoy día como padre de las Neurociencias, tomó contacto con el sistema nervioso de una forma casi casual. Decepcionado desde su época de estudiante porque no hubiera un tratado de histología español, y con imágenes españolas, se puso manos a la obra, publicando en 1884 su Manual de Histología Normal y Técnica Micrográfica, con sólo 32 años. En su libro Recuerdos de mi vida, escribe: “Sentíame avergonzado y dolorido al comprobar que los pocos libros anatómicos e histológicos, no traducidos, publicados hasta entonces en España, carecían de grabados originales y ofrecían exclusivamente descripciones servilmente copiadas de las obras extranjeras”. En 1890 publica el Manual de Anatomía Patológica General.

En 1873, Camilo Golgi descubre un nuevo método de tinción para los tejidos del sistema nervioso a base de sales de plata y dicromato potásico, que él mismo llamó “la reacción negra”. Publicó su hallazgos en la Gazzeta Médica Italiana Lombarda, con mínima difusión. Casi 15 años después, en 1887, Albert von Kölliker, un eminente patólogo alemán, visita a Golgi y conoce su metodo de tinción, dandolo a conocer al mundo. El inconveniente que presenta esta preparación es la inconstancia de los resultados: sólo teniendo la suerte de que el corte sea ideal las imágenes son fiables.

Gracias a su método de tinción, Golgi demuestra que las dendritas terminan libremente, y no se continúan con la neurona adyacente, y sin embargo, se adhirió a la teoría reticular, que explica el sistema nervioso como una red, pensando que las dendritas eran terminaciones para obtener nutrientes.

En 1887 Santiago Ramón y Cajal viaja a Madrid para formar parte de un tribunal de oposiciones, y visita a Luis Simarro, neurólogo, que le muestra unas preparaciones teñidas con la reacción negra. En aquel momento Ramón y Cajal recolectaba imágenes para su Manual, y comienza a utilizar el método de Golgi. Consciente de las limitaciones del método prueba distintas formas de mejorarlo, lográndolo finalmente con una segunda tinción argéntica tras un baño dicrómico. Así consigue resultados constantes.

El 1 de mayo de 1888 publica: “nosotros hemos hecho prolijas investigaciones sobre la marcha y conexiones de las fibras nerviosas y no hemos logrado nunca ver una anastomosis entre ramificaciones de dos prolongaciones nerviosas, ni tampoco entre los filamentos emanados de una misma expansión de Deiters; las fibras se entrelazan por modo complicadísimo, engendrando un plexo intrincado y tupido, pero jamás una red”. Acababa de nacer la teoría neuronal de la estructura del sistema nervioso, y con ella, la Neurociencia moderna. Desde entonces hasta el 2 de octubre de 1889 publica 18 trabajos en los que desarrolla completamente su teoría.

Convencido de la necesidad de dar a conocer su trabajo en la esfera internacional, acude en la primera quincena de octubre de 1889 a Berlín, a la reunión internacional organizada por la Sociedad Anatómica Alemana, donde se reunían todos los patólogos de renombre europeos. Los gastos corrieron, por supuesto, de su cuenta. Allí llamó aparte a Kölliker, el mismo que dio a conocer el método de Golgi, y le enseñó sus preparaciones. Su respuesta fue: “los resultados obtenidos por usted son tan bellos que pienso emprender inmediatamente, ajustándome a su técnica, una serie de trabajos de confirmación. Le he descubierto a usted, y deseo divulgar a Alemania mi conocimiento”.

Santiago Ramón y Cajal fue propuesto para el Premio Nobel desde su primera edición, en 1901. Desde 1902 se encargó a Emil Holmgrem, catedrático de Histología de la Universidad de Estocolmo, la redacción de un informe sobre las aportaciones de Ramón y Cajal y Golgi. En el informe de 1906 escribe: “si tenemos en cuenta por una parte los logros alcanzados por Golgi y por otra los de Cajal en la investigación del sistema nervioso uno no puede, en justicia, evitar la conclusión final de que Cajal es notablemente superior a Golgi. Cajal no ha llevado a cabo su ciencia mediante correcciones singulares de observaciones realizadas por otros (…) sino que ha sido el que ha construido casi todo el armazón de nuestra estructura de pensamiento”. Sin embargo, el Premio Nobel de Medicina de 1906 fue compartido por los dos científicos.

En 1921 Cornelius Ubbo Ariëns Kappers, director del Instituto de Investigación Neurológica de la Real Academia Holandesa de Ciencias, con motivo de la recepción de los trabajos de Ramón y Cajal enviados por él mismo, le escribe: “estoy orgulloso de que mi Instituto los haya recibido de usted mismo, el más grande neurólogo que ha existido y que probablemente jamás existirá”.

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