VIH

El 20 de marzo de 1987, hace hoy 30 años, la FDA (food and drugs administration), el equivalente a la Agencia Española del Medicamento en Estados Unidos, aprueba el uso de Zidovudina para el tratamiento de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Es el primer fármaco que evita una muerte segura.

La infección por VIH es conocida popularmente como SIDA, que en realidad es el estadio final de la enfermedad (acrónimo de síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Es la enfermedad paradigmática de nuestro tiempo. Aparición, rápida propagación por un mundo globalizado, efectos devastadores, rápida investigación y tratamiento efectivo. En 1981 se describe por primera vez la enfermedad en una reunión de la CDC (el centro de control y prevención de enfermedades de Estados Unidos), al describirse cinco casos de neumonía por el hongo Pneumocystys Carinii (hoy llamado Pn. Jirovecii) en pacientes homosexuales inmunodeprimidos. En 1983 se describe el virus, en 1985 se secuencia su genoma y en 1987 se autoriza el primer tratamiento efectivo para su control. Comparándolo con enfermedades como la tuberculosis o la viruela, o cualquier otra en realidad, la evolución histórica es fugaz.

El VIH en un lentivirus (virus con periodos de incubación largo), que es un subtipo de retrovirus (familia Retroviridae), es decir, un virus cuyo material genético es ARN, y que actúa transcribiéndose a ADN e insertándose en el ADN del pobre enfermo. El mecanismo celular normal es que el ADN se transcriba a ARN mensajero para que la información genética se transforme en la actividad normal de la célula. El hecho de que el ARN del VIH se transcriba en ADN es un mecanismo inverso, llamado retrotranscripción, que le da el nombre a los retrovirus. Para que esto pueda ocurrir es preciso que colaboren unas enzimas llamadas transcriptasas inversas (esto es importante). Pues el caso es que el VIH es un virus ARN monocatenario (de una sola cadena) retrotranscrito.

El origen es africano, a partir de la mutación de un virus que actúa de forma similar, pero en animales. Esa mutación hace susceptibles a los humanos, y comienza la propagación. La muestra sanguínea más antigua en la que hay evidencia de presencia de VIH es una de 1959, que pertenecía a un marino inglés que había estado en el Congo.

El AZT, como se conoce a la Zidovudina, fue sintetizado por primera vez en 1964 por Jerome Horwitz, como tratamiento para el cáncer. Se comenzó su estudio es ratones y demostró no sólo ser inútil para dicha enfermedad, sino tóxico y frecuentemente mortal, por lo que fue desechado, y nunca se llegó a administrar en humanos.

En 1985, en el laboratorio farmacéutico GlaxoSmithKline, Samuel Broder, Hiroaki Mitsuya y Robert Yarchoan, recuperan el AZT y comienzan la experimentación para el tratamiento por la infección del VIH. Primero se aprecia un buen resultado in vitro, y luego se experimenta con animales y finalmente con personas, demostrándose el aumento de la supervivencia.

La Zidovudina es, químicamente, una 1-[(2R, 4S, 5S)-4-acido-5-(hidroximetil)oxolan-2-il]-5-metilpirimidin-2, 4diona. No me pregunten, lo he copiado… O si lo prefieren, una C10H13N5O4. Es cuestión de gustos… Su acción consiste en la inhibición de la transcriptasa inversa (les dije que era importante). Al inhibir la enzima, el ARN del virus no se puede transformar en ADN, y por tanto no puede interaccionar con el sistema inmune del huesped. Así, el AZT fue el primer fármaco de una familia llamada antirretrovirales, que son la piedra angular del tratamiento de esta enfermedad. Los tratamientos que se han ido añadiendo posteriormente están encaminados a reducir los efectos secundarios o a intentar evitar nuevas mutaciones del virus que lo hagan resistente. Desde el comienzo del uso de la zidovudina la infección por el VIH dejó de ser una enfermedad contagiosa y mortal y pasó a ser una enfermedad crónica silente.

No puedo acabar esta entrada sin recordar que aún hay millones de personas en el Mundo que no tienen acceso a este fármaco, y que continúan muriendo por la infección del VIH como en el primer Mundo en los años 80. No sé cuál es la solución, ni este debate es el cometido de este blog, pero ojalá los Freddie Mercury del Tercer Mundo puedan transformarse en Magic Johnson antes de que pasen otros 30 años.

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