Archive for abril, 2018


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Medicina peligrosa es una novela escrita en inglés por Arthur Hailey, publicada en 1984.

Narra la historia de Celia Jordan, química de formación, que entra en un laboratorio farmacéutico inicialmente como técnico, pero que decide pasarse a la sección comercial por iniciativa propia. Así conoce a un médico internista, con el que se casa, y comienza su escalada profesional dentro de la empresa. Con una gran personalidad, tesón e intuición va progresando hasta ser alta ejecutiva.

No habíamos traído a este blog ninguna novela ni película que presentara la relación entre la Medicina y la Industria desde el lado de esta última. Con sus luces y sus sombras, que no esconde la novela, la Industria es imprescindible para el desarrollo de la Ciencia, pero, como todo y como siempre, dentro de los límites de la legalidad, de la ética y del sentido común.

Una novela entretenida, original, pero no mucho más.

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1991. El doctor

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El doctor es una película estadounidense de 1991, basada en la novela de Edward Rosembaun A taste of my own medicine (1988). Está dirigida por Randa Haines e interpretada por William Hurt, Elizabeth Perkins, Christine Lahti y Mandy Patinkin (el inolvidable Íñigo Montoya). Cuenta la historia del Dr. Jack McKee, cirujano cardiotorácico y hombre de éxito, profesional de reconocido prestigio que trabaja en un macrocomplejo hospitalario, donde ejerce su profesión de manera técnicamente impecable, pero manteniendo un trato frívolo con compañeros y pacientes, con los que se relaciona de forma superficial y distante (“en la cirugía entramos, lo arreglamos y nos vamos”).

El inicio de un cuadro de tos persistente lo hace acudir a su propio hospital como paciente, siendo diagnosticado de un cáncer de laringe. Entonces comienza a sufrir la rutina de la maquinaria burocrática del hospital y el trato de sus propios compañeros (otorrinos, oncólogos, hasta ahora desconocidos por él) que, sin ser tan poco serios como él, cometen los mismos vicios en el trato personal con sus pacientes. Entonces comienza a llevar una doble vida, trabajando como cirujano en una sección del hospital, donde se relaciona con sus compañeros, y siendo tratado como enfermo en otra, donde se relaciona con sus compañeros de sala de espera.

Película para la reflexión. Aparte de que esté algo exagerada la actitud inicial de McKee en el quirófano, sí es cierto que nada tiene que ver acudir a un hospital como médico o como enfermo. Obliga a revisar la atención que ofrecemos en nuestro día a día.

Bonita película. No soy especialmente aficionado a William Hurt, pero está bastante bien, en la metamorfosis desde el Jack del principio de la película al del final.