Category: Efemérides y Medicina


VIH

El 20 de marzo de 1987, hace hoy 30 años, la FDA (food and drugs administration), el equivalente a la Agencia Española del Medicamento en Estados Unidos, aprueba el uso de Zidovudina para el tratamiento de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Es el primer fármaco que evita una muerte segura.

La infección por VIH es conocida popularmente como SIDA, que en realidad es el estadio final de la enfermedad (acrónimo de síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Es la enfermedad paradigmática de nuestro tiempo. Aparición, rápida propagación por un mundo globalizado, efectos devastadores, rápida investigación y tratamiento efectivo. En 1981 se describe por primera vez la enfermedad en una reunión de la CDC (el centro de control y prevención de enfermedades de Estados Unidos), al describirse cinco casos de neumonía por el hongo Pneumocystys Carinii (hoy llamado Pn. Jirovecii) en pacientes homosexuales inmunodeprimidos. En 1983 se describe el virus, en 1985 se secuencia su genoma y en 1987 se autoriza el primer tratamiento efectivo para su control. Comparándolo con enfermedades como la tuberculosis o la viruela, o cualquier otra en realidad, la evolución histórica es fugaz.

El VIH en un lentivirus (virus con periodos de incubación largo), que es un subtipo de retrovirus (familia Retroviridae), es decir, un virus cuyo material genético es ARN, y que actúa transcribiéndose a ADN e insertándose en el ADN del pobre enfermo. El mecanismo celular normal es que el ADN se transcriba a ARN mensajero para que la información genética se transforme en la actividad normal de la célula. El hecho de que el ARN del VIH se transcriba en ADN es un mecanismo inverso, llamado retrotranscripción, que le da el nombre a los retrovirus. Para que esto pueda ocurrir es preciso que colaboren unas enzimas llamadas transcriptasas inversas (esto es importante). Pues el caso es que el VIH es un virus ARN monocatenario (de una sola cadena) retrotranscrito.

El origen es africano, a partir de la mutación de un virus que actúa de forma similar, pero en animales. Esa mutación hace susceptibles a los humanos, y comienza la propagación. La muestra sanguínea más antigua en la que hay evidencia de presencia de VIH es una de 1959, que pertenecía a un marino inglés que había estado en el Congo.

El AZT, como se conoce a la Zidovudina, fue sintetizado por primera vez en 1964 por Jerome Horwitz, como tratamiento para el cáncer. Se comenzó su estudio es ratones y demostró no sólo ser inútil para dicha enfermedad, sino tóxico y frecuentemente mortal, por lo que fue desechado, y nunca se llegó a administrar en humanos.

En 1985, en el laboratorio farmacéutico GlaxoSmithKline, Samuel Broder, Hiroaki Mitsuya y Robert Yarchoan, recuperan el AZT y comienzan la experimentación para el tratamiento por la infección del VIH. Primero se aprecia un buen resultado in vitro, y luego se experimenta con animales y finalmente con personas, demostrándose el aumento de la supervivencia.

La Zidovudina es, químicamente, una 1-[(2R, 4S, 5S)-4-acido-5-(hidroximetil)oxolan-2-il]-5-metilpirimidin-2, 4diona. No me pregunten, lo he copiado… O si lo prefieren, una C10H13N5O4. Es cuestión de gustos… Su acción consiste en la inhibición de la transcriptasa inversa (les dije que era importante). Al inhibir la enzima, el ARN del virus no se puede transformar en ADN, y por tanto no puede interaccionar con el sistema inmune del huesped. Así, el AZT fue el primer fármaco de una familia llamada antirretrovirales, que son la piedra angular del tratamiento de esta enfermedad. Los tratamientos que se han ido añadiendo posteriormente están encaminados a reducir los efectos secundarios o a intentar evitar nuevas mutaciones del virus que lo hagan resistente. Desde el comienzo del uso de la zidovudina la infección por el VIH dejó de ser una enfermedad contagiosa y mortal y pasó a ser una enfermedad crónica silente.

No puedo acabar esta entrada sin recordar que aún hay millones de personas en el Mundo que no tienen acceso a este fármaco, y que continúan muriendo por la infección del VIH como en el primer Mundo en los años 80. No sé cuál es la solución, ni este debate es el cometido de este blog, pero ojalá los Freddie Mercury del Tercer Mundo puedan transformarse en Magic Johnson antes de que pasen otros 30 años.

Francis-Crick-_2239100bWatson y Crick con la maqueta de su diseño

El 25 de abril de 1953 James Watson, de 25 años, y Francis Crick, de 38, investigadores del laboratorio Cavendish, de Cambridge (Reino Unido), publican en la revista científica Nature la estructura del ADN, cambiando para siempre la Historia de la Medicina, al abrir la era de la genética moderna, en la que actualmente nos encontramos.
El artículo, llamado “molecular structure of nucleic acids. A structure for deoxyribose nucleic acid” es un monumento a la sencillez. Lejos de los kilos y kilos de papel con miles de referencias bibliográficas a los que estamos acostumbrados hoy por hoy, estos señores apenas necesitaron dos páginas y seis referencias para cambiar la Historia de la Humanidad. Comienzan con un modesto “deseamos sugerir una estructura para la sal del ácido desoxirribonucleico. Esta estructura tiene aspectos novedosos que son de interés considerable”.

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Sin embargo, esta publicación tiene sus luces y sus sombras. En primer lugar, y sin por ello restar mérito a los autores, la conclusión publicada en este artículo no es fruto de una genialidad ni de un arduo proceso de investigación, sino más bien de una buena recopilación de información y la genialidad… de otra persona.
Los primeros descubrimientos que nos llevan al año 53 son aún del S. XIX. En 1869 Johann Friedrich Miescher descubre una nueva sustancia a la que llama nucleína, al ser capaz de aislar el contenido del núcleo del resto de la célula. Posteriormente se comprobó que esta sustancia era ácida, por lo que fue llamada ácido nucleico. Ya en los años 20 Phoebus A. Levene identifica los distintos tipos de ácidos nucleicos (bases nitrogenadas), dividiéndolos en purinas (guanina y adenina) y pirimidinas (citosina y timina). Levene propone además la disposición de las bases y su forma de organizarse en los llamados nucleótidos. Además, sugiere, aún sin base científica, que pueden ser los portadores de la información genética.
Linus Pauling, catalogado por Isaac Asimov como “el químico más grande del S. XX” (premio nobel de química en 1954 por la descripción de la naturaleza de los enlaces químicos), después de meses de investigación, publica en febrero de 1953 su propuesta de estructura del ADN: la triple hélice. Él mismo no está del todo convencido de la viabilidad física de su modelo, pero aún así lo publica, sirviendo de inspiración para Watson y Crick, que son capaces de corregir su modelo utilizando una valiosa información…
Rosalind Franklin era una química británica que dedicó su carrera a la Cristalografía, la ciencia que estudia las estructuras cristalinas. Este estudio se hace mediante difracción de rayos X sobre la sustancia que se estudia. En 1951 comienza a trabajar en el Kings College de Londres, donde investiga la estructura del ADN junto con Maurice Wilkins, con el que mantiene una enemistad personal. En 1952 realiza la fotografía 51 (imagen de la difracción de rayos X sobre la molécula de ADN) y escribe en sus notas: “la estructura del ADN tiene dos cadenas”. Linus Pauling solicita ver la fotografía 51 y Wilkins se lo niega, mostrándosela a su vez a Watson y Crick sin el consentimiento de Franklin. Era el dato que les faltaba para componer su modelo de estructura.

Photo-51Fotografía 51

En 1962 Watson, Crick y Wilkins son galardonados con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Hay quien pretende ver en la exclusión de Franklin una evidencia del machismo imperante en el mundo de la ciencia. Nada más lejos. Rosalind Franklin falleció en 1958 de un cáncer de ovario, a los 37 años de edad, probablemente víctima de una mala protección radiológica. Como ya comentábamos en una entrada previa de esta misma sección, el Premio Nobel sólo se concede a personas vivas. La única excepción es el caso en el que el fallecido estuviera vivo en el momento de la elección. Tras unos años de olvido injusto, el mérito de Franklin fue reconocido por los galardonados a lo largo de toda su carrera.

Roentgen2Wilhelm Conrad Röntgen

El 8 de noviembre de 1895 Wilhelm Conrad Röntgen descubre los rayos X, o rayos Röntgen, poniendo la primera piedra de lo que con el tiempo será el diagnóstico por la imagen.

En 1858 Julius Plücker, un matemático y físico alemán descubre los rayos catódicos: el flujo de electrones que emana de un electrodo negativo, o cátodo, hacia uno positivo, o ánodo, cuando se calienta. Este descubrimiento genera una importante corriente de investigación, que lleva a William Crookes a inventar el tubo de rayos catódicos en 1875. Crookes ideó un tubo cónico con un ánodo y dos cátodos, por el que circulaban distintos gases, que se volvían fluorescentes al aplicarle electricidad al tubo. A partir de aquí llegó a la conclusión de que la fluorescencia se debía a los rayos catódicos, y que estos estaban formados por electrones. Por ello recibió la medalla Copley, la medalla Davy, la Orden del Mérito y perteneció a la Royal Society. El tubo de rayos catódicos se llama tubo de Crookes en su honor.

Wilhelm Röntgen era un ingeniero mecánico al que interesaba más la física que la ingeniería, y que dedicó su vida profesional a la docencia y la investigación. En 1888 toma posesión de la cátedra de Física de la Universidad de Wurzburgo, en Alemania, universidad de la que llegó a ser rector.

Allí desarrollaba su actividad investigadora en 1895, experimentando con el tubo de Crookes. Lo cubrió con un cartón oscuro para evitar la luz y observó que si lo exponía a un placa de platino cianuro de bario esta emitía una luz verdosa, que desaparecía al suspender la corriente eléctrica del tubo. Llegó a la conclusión de que existía una radiación desconocida, que llamó X, que producía tal efecto. Observó que la nueva radiación atravesaba determinados materiales, como la madera o el papel, pero no otros, como el plomo. Y al exponer un aro de plomo sugetándolo con  las manos comprobó que podían verse los huesos. Pensó que podía plasmar la imagen en una placa fotográfica, e hizo la primera radiografía de la Historia. El 28 de diciembre de ese mismo año publicó el artículo “sobre una nueva clase de rayos: comunicación preliminar”.

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En pocas semanas el descubrimiento se publica en la prensa y en unos meses se comienzan a comercializar aparatos de rayos X para uso banal, en comercios, circos y otros establecimientos públicos. El descubrimiento de los peligros de la exposición a la radiación restringirá su uso a la Medicina.

A partir de 1895 Wilhelm Röntgen comienza a recibir el reconocimiento a su labor científica por medio de premios y menciones, entre los que destaca el primer Premio Nobel de Física, en 1901, concedido “en reconocimiento de los extraordinarios servicios que ha brindado para el descubrimiento de los notables rayos que llevan su nombre”. Por cierto, donó la dotación económica del premio integramente a la universidad.

Alfred Berhard Nobel, Swedish chemist, c 1885.Alfred Nobel

El 29 de junio de 1900, siguiendo las indicaciones que Alfred Nobel dejó en su testamento, Ragnar Sohlman y Rudolf Liljequist crearon una de las instituciones más prestigiosas de la Humanidad a lo largo de la Historia: la Fundación Nobel.

Alfred Nobel nació en Estocolmo el 21 de octubre de 1833. Después de su formación continuó en el negocio familiar y se dedicó a la fabricación de explosivos. Tras la muerte de su hermano por una explosión accidental de nitroglicerina investigó una forma más estable de explosivos, e inventó la dinamita: mezclando la nitroglicerina con un material poroso consiguió evitar la explosión con la manipulación e incluso el fuego. Sólo explotaba mediante el uso de detonadores. Con esta y otras patentes en el mismo campo, Nobel logró hacer una fortuna valorada en 33.000.000 de coronas suecas el día de su muerte.

Inicialmente el objetivo de Nobel era que sus explosivos se emplearan en minería y construcción, pero, obviamente, no pudo evitar el uso bélico. Eso le creó un conflicto de conciencia por el daño que sus inventos podían haber causado a la Humanidad, lo que le llevó a redactar el siguiente testamento:

“El que suscribe, Alfred Bernhard Nobel, declaro por este medio tras profunda reflexión, que mi última voluntad respecto a los bienes que puedo legar tras mi muerte es la siguiente:

Se dispondrá como sigue de todo el remanente de la fortuna realizable que deje al morir: el capital, realizado en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyo interés se distribuirá anualmente como recompensa a los que, durante el año anterior, hubieran prestado a la humanidad los mayores servicios. El total se dividirá en cinco partes iguales, que se concederán: una a quien, en el ramo de las Ciencias Físicas, haya hecho el descubrimiento o invento más importante; otra a quien lo haya hecho en Química o introducido en ella el mejor perfeccionamiento; la tercera al autor del más importante descubrimiento en Fisiología o Medicina; la cuarta al que haya producido la obra literaria más notable en el sentido del idealismo; por último, la quinta parte a quien haya trabajado más y mejor en la obra de la fraternidad de los pueblos, a favor de la supresión o reducción de los ejércitos permanentes, y en pro de la formación y propagación de Congresos por la Paz.

Los premios de Física y Química serán otorgados por la Academia de Ciencias sueca; los de Fisiología o Medicina por el Instituto Carolino de Estocolmo; los de Literatura por la Academia de Estocolmo y el de la obra por la Paz por una comisión de cinco personas que elegirá el Parlamento noruego. Es mi voluntad expresa que en la concesión de los premios no se tenga en cuenta la nacionalidad, de manera que los obtengan los más dignos, sean o no escandinavos.

Como ejecutores de estas disposiciones testamentarias designo al señor Ragnar Sohman, con domicilio en Befors, Verlandia, así como al señor Rudolf Lilljequist, con residencia en Malmskildnadsgatan 31, Estocolmo, y Bengtfors en las proximidades de Uddevalla.

A partir de ahora, es éste el único testamento con valor legal. Con él quedan sin efecto todas las disposiciones testamentarias anteriores que puedan aparecer después de mi muerte.

París, 27 de noviembre de 1895.”

Alfred Nobel moría en San Remo el 10 de diciembre de 1896. A su muerte legó unas 100.000 coronas suecas a su familia (6% aproximadamente de su fortuna). El resto se empleó para la Fundación.

En 1901 se concedieron por primera vez los Premios Nobel. El día elegido para la ceremonia de entrega desde entonces es el 10 de diciembre, como no podía ser de otra manera. A los premiados se les entrega una medalla de oro, un diploma y una cantidad de dinero. No puede ser compartido por más de tres personas y no se puede entregar a título póstumo a menos que el galardonado fuera elegido en vida. Desde 1902 los premios son entregados por el Rey de Suecia.

Los primeros galardonados fueron Wilhelm Conrad Röntgen en Física, por el descubrimiento de los Rayos X; Jacobus Henricus van´t Hoff en Química, por el descubrimiento de la presión osmótica de las disoluciones; Emil Adolf von Behring en Fisiología o Medicina, por el descubrimiento del suero contra la difteria, la primera terapia inmunológica, precursora de las vacunas; Sully Prudhome en Literatura, por su composición poética; y Frédéric Passy en Paz, por la fundación de la Unión Interparlamentaria y la organización del primer Congreso Universal por la Paz.

El Premio Nobel de Economía se instituyó en 1969 y no es un Premio Nobel como tal, en realidad su nombre es Premio del Banco de Suecia En Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. El premio es sufragado por el Banco de Suecia y se encarga de su gestión la Real Academia Sueca de las Ciencias.

819px-Edward_Jenner2Edward Jenner

El 9 de diciembre de 1979 la Organización Mundial de la Salud certificó la erradicación de la viruela. Es la única enfermedad que se ha erradicado a lo largo de la Historia. El 8 de mayo siguiente, la Asamblea Mundial de la Salud lo ratifica mediante la resolución WHA33.3.

La viruela es una enfermedad infecciosa producida por el variola virus, un virus de la familia poxviridae, género orthopoxviridae, que es un virus de ADN bicatenario.

Los inicios de la enfermedad son desconocidos, pero hay constancia de su existencia en el 1122 adC en China. También se han encontrado restos de virus en momias egipcias. Sobre su llegada a Europa se sabe menos aún; Hipócrates no la menciona en su compilación de enfermedades. Sí se sabe que supuso un grave problema de salud a partir de las Cruzadas, y desde entonces se propagó de forma epidémica durante siglos, devastando poblaciones enteras, con una mortalidad de hasta el 30%, quedando el resto de afectados desfigurados de por vida.

Tras la conquista de América la enfermedad se extiende también por el Nuevo Continente, y tanto la guerra contra los incas como contra los aztecas se verán favorecidas por sendas epidemias de viruela, que en ambos casos diezman la población y acaban con la vida de los grandes líderes: Huayna Capac en el primer caso y Cuitlahuac en el segundo.

En 1798 Edward Jenner descubre la vacuna antivariólica, que es además la primera vacuna desarrollada por el hombre. Inicialmente sus métodos causaron estupor, y la propia Asociación Médica de Londres prohibió la vacunación. Para acabar con el escepticismo general, Jenner vacunó a su hijo de 5 años. No logró su objetivo, pero su hijo quedó inmunizado. El primer gran apoyo público viene cuando Napoleón decide vacunar a sus tropas en 1805. Por entonces la viruela mataba unos 400.000 europeos cada año.

A pesar de que la polémica sobre la eficacia y seguridad de la vacunación duró años, ya en 1803 se organizó la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, conocida como Expedición Balmis por el nombre del médico que la organizó y llevó a cabo. Esta expedición fue la primera campaña de vacunación sistemática de la Historia, y la primera expedición sanitaria de la Historia, respaldada y sufragada por la Corona Española, siendo Rey Carlos IV.

En el Navío María Pita se embarcó a 22 niños huérfanos vacunados, de entre 8 y 10 años, cuyo suero se utilizó para la vacuna. La expedición fue a Canarias, Colombia, Ecuador, Perú, Méjico, Filipinas y China. El propio Jenner escribió: “No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este”.

Las campañas de vacunación continúan a lo largo del S. XIX, pero la vacuna sigue siendo muy inestable, y su caducidad es de un par de días. El siguiente gran paso en la erradicación de la viruela no se da hasta el S.XX, en que Leslie Collier consigue desarrollar un sistema de conservación de la vacuna que permite su transporte y almacenaje, lo que posibilita que la Organización Mundial de la Salud ponga en marcha una campaña de vacunación a nivel mundial a partir de 1967. El 11 de septiembre de 1978 se produce la última muerte por viruela: la fotógrafa médica Janet Parker contrae la enfermedad, mientras trabajaba en el piso de arriba de donde se manipulaba el virus. Se cree que se propagó por el sistema de tuberías.

Desde entonces se conservan dos muestras del virus, una en el Centro de Control de Enfermedades, en Atlanta (EEUU) y otra en el instituto VECTOR, en Novosibirsk (Rusia).

El 25 de octubre de 1906, el Instituto Carolino de Estocolmo comunica oficialmente a Santiago Ramón Y Cajal que ha sido galardonado con el Premio Nobel de Medicina o Fisiología, mediante un telegrama que dice: “Carolinische Institut verleihen Sie Nobelpreis” (“El Instituto Carolino le concede el Premio Nobel”). Inicialmente él piensa que es una broma de sus estudiantes, y no le da mayor importancia. A la mañana siguiente, al leerlo en los periódicos, se convence de que el telegrama es auténtico.

El Premio de Santiago Ramón y Cajal es el único Nobel de ciencias genuina y realmente español. Si bien es cierto que Severo Ochoa también lo recibió (1959), y si bien es cierto que Severo Ochoa es español, el Premio Nobel le fue concedido por sus investigaciones en Estados Unidos, lo que, sin quitarle mérito, sí lo hace un poco menos nuestro.

Santiago Ramón y Cajal, considerado hoy día como padre de las Neurociencias, tomó contacto con el sistema nervioso de una forma casi casual. Decepcionado desde su época de estudiante porque no hubiera un tratado de histología español, y con imágenes españolas, se puso manos a la obra, publicando en 1884 su Manual de Histología Normal y Técnica Micrográfica, con sólo 32 años. En su libro Recuerdos de mi vida, escribe: “Sentíame avergonzado y dolorido al comprobar que los pocos libros anatómicos e histológicos, no traducidos, publicados hasta entonces en España, carecían de grabados originales y ofrecían exclusivamente descripciones servilmente copiadas de las obras extranjeras”. En 1890 publica el Manual de Anatomía Patológica General.

En 1873, Camilo Golgi descubre un nuevo método de tinción para los tejidos del sistema nervioso a base de sales de plata y dicromato potásico, que él mismo llamó “la reacción negra”. Publicó su hallazgos en la Gazzeta Médica Italiana Lombarda, con mínima difusión. Casi 15 años después, en 1887, Albert von Kölliker, un eminente patólogo alemán, visita a Golgi y conoce su metodo de tinción, dandolo a conocer al mundo. El inconveniente que presenta esta preparación es la inconstancia de los resultados: sólo teniendo la suerte de que el corte sea ideal las imágenes son fiables.

Gracias a su método de tinción, Golgi demuestra que las dendritas terminan libremente, y no se continúan con la neurona adyacente, y sin embargo, se adhirió a la teoría reticular, que explica el sistema nervioso como una red, pensando que las dendritas eran terminaciones para obtener nutrientes.

En 1887 Santiago Ramón y Cajal viaja a Madrid para formar parte de un tribunal de oposiciones, y visita a Luis Simarro, neurólogo, que le muestra unas preparaciones teñidas con la reacción negra. En aquel momento Ramón y Cajal recolectaba imágenes para su Manual, y comienza a utilizar el método de Golgi. Consciente de las limitaciones del método prueba distintas formas de mejorarlo, lográndolo finalmente con una segunda tinción argéntica tras un baño dicrómico. Así consigue resultados constantes.

El 1 de mayo de 1888 publica: “nosotros hemos hecho prolijas investigaciones sobre la marcha y conexiones de las fibras nerviosas y no hemos logrado nunca ver una anastomosis entre ramificaciones de dos prolongaciones nerviosas, ni tampoco entre los filamentos emanados de una misma expansión de Deiters; las fibras se entrelazan por modo complicadísimo, engendrando un plexo intrincado y tupido, pero jamás una red”. Acababa de nacer la teoría neuronal de la estructura del sistema nervioso, y con ella, la Neurociencia moderna. Desde entonces hasta el 2 de octubre de 1889 publica 18 trabajos en los que desarrolla completamente su teoría.

Convencido de la necesidad de dar a conocer su trabajo en la esfera internacional, acude en la primera quincena de octubre de 1889 a Berlín, a la reunión internacional organizada por la Sociedad Anatómica Alemana, donde se reunían todos los patólogos de renombre europeos. Los gastos corrieron, por supuesto, de su cuenta. Allí llamó aparte a Kölliker, el mismo que dio a conocer el método de Golgi, y le enseñó sus preparaciones. Su respuesta fue: “los resultados obtenidos por usted son tan bellos que pienso emprender inmediatamente, ajustándome a su técnica, una serie de trabajos de confirmación. Le he descubierto a usted, y deseo divulgar a Alemania mi conocimiento”.

Santiago Ramón y Cajal fue propuesto para el Premio Nobel desde su primera edición, en 1901. Desde 1902 se encargó a Emil Holmgrem, catedrático de Histología de la Universidad de Estocolmo, la redacción de un informe sobre las aportaciones de Ramón y Cajal y Golgi. En el informe de 1906 escribe: “si tenemos en cuenta por una parte los logros alcanzados por Golgi y por otra los de Cajal en la investigación del sistema nervioso uno no puede, en justicia, evitar la conclusión final de que Cajal es notablemente superior a Golgi. Cajal no ha llevado a cabo su ciencia mediante correcciones singulares de observaciones realizadas por otros (…) sino que ha sido el que ha construido casi todo el armazón de nuestra estructura de pensamiento”. Sin embargo, el Premio Nobel de Medicina de 1906 fue compartido por los dos científicos.

En 1921 Cornelius Ubbo Ariëns Kappers, director del Instituto de Investigación Neurológica de la Real Academia Holandesa de Ciencias, con motivo de la recepción de los trabajos de Ramón y Cajal enviados por él mismo, le escribe: “estoy orgulloso de que mi Instituto los haya recibido de usted mismo, el más grande neurólogo que ha existido y que probablemente jamás existirá”.

Hoy, 18 de octubre, es el día de San Lucas Evangelista, patrón de la Medicina.

Sobre su vida no se sabe demasiado, como es lógico por su contexto histórico. Nació en Antioquía, actual Turquía, entonces parte del Imperio Romano, y no era judío, sino de cultura grecolatina. Era médico de profesión.

San Lucas conoció a San Pablo en su ciudad natal, cuando este comenzaba su evangelización. Desde entonces fue discípulo suyo, el “médico querido” (Col 4,14), y le acompañó en múltiples viajes a partir del año 50, en calidad de amigo y discípulo, y no se sabe si también en calidad de médico personal. Le visitó asiduamente en Cesárea, durante los dos años que estuvo en prisión, y en Roma, otros dos años antes de ser decapitado: “el único que está conmigo es Lucas” (2 Timoteo 4:7-11).

Se le considera autor del Tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. Su Evangelio está escrito en griego, y es el más largo y mejor redactado. También es el que más detalla la infancia de Jesucristo, según cuenta la tradición por entrevista directa con la Virgen María, a la que, también según la tradición, hizo su único retrato (por lo que también es patrón de los pintores), que se conserva en las catacumbas de Priscila, en Roma.

Dentro del Tetramorfos, su símbolo es el buey o el toro, porque su Evangelio comienza con la historia de Zacarías, padre de Juan el Bautista, que era sacerdote (El buey y el toro eran animales de sacrificio).

No está claro si murió martirizado o de muerte natural. Según la tradición San Lucas falleció en Beocia (Grecia) y fue enterrado en Tebas. Posteriormente sus restos fueron trasladados a Constantinopla, a la Basílica de Los Santos Apóstoles.

En la Edad Media, durante las Cruzadas, fue trasladado a Padua, en la Iglesia de Santa Justina, excepto el cráneo, que fue llevado a la catedral de San Vito, de Praga, por orden del Emperador Carlos IV.

Hoy, día de san Lucas, patrón de la Medicina, inauguramos, para celebrarlo, nueva sección. Se llamará Efemérides y Medicina y su contenido es obviamente, señalar grandes acontecimientos de la Medicina encuadrándolas en el calendario. Pero no se trata de una simple acumulación de fechas y acontecimientos, ese es un proyecto que desarrollaremos en el futuro. Por ahora iremos señalando fechas sueltas, de forma esporádica, y escribiendo alguna reseña sobre hechos o personajes.

Y, como no, en un día como hoy, San Lucas…